Juan-Luis Pintos. Los Imaginarios sociales (2) (1995)

 

-Quizás este concepto es más etnográfico o antropológico que sociológico. Aunque sea crucial para tratar algunos temas específicos de la sociología.

-Aunque se entiendan los imaginarios como referentes representacionales de la realidad, hay que considerar que no consisten tanto en "representaciones" como en condicionantes de la posibilidad de representación que, además, deben de equilibrarse sistemicamente con el imaginario individual que condiciona la posibilidad de representación de los modos personales de estar en el mundo.

-La búsqueda de los imaginarios (sociales e individuales) no es fácil ya que habría que indagar en todas aquellas creencias, apetencias y deseos, temores y "evidencias" que estructuralmente forman un interior dinámico de estabilización frente a la presencia terrorífica de la realidad implacable.

-Quizás una primordial función de los imaginarios es encontrar formas representativas estables que permitan la evasión de la realidad a partir de modelos "vendibles" "compartibles" (C.Rosset "Lo real y su doble").

-En relación a nuestro campo, la arquitectura, o, mejor dicho, la vida cotidiana instalada en la ciudad construida, los imaginarios sociales parecen tener que ver con formas muy primarias de argumentar el deseo de seguridad y felicidad, como evasión del sacrificio del "compromiso" del "mantenimiento" y del "sufrimiento".

Sólo que estas matrices de significación muchas veces parecen provenir de elaboraciones ya olvidadas relativas a los mitos originarios de los paraísos perdidos (mitos que recuerdan la posibilidad del placer).

-Una sociedad que permita el placer descuidado autónomo máximo es una sociedad apetecida, pero de qué placer se habla y qué condiciones de productividad impone ese placer. ¿El placer siempre supone culpabilidad?.

Es una fórmula posible el sufrimiento para gozar? o el sufrimiento para el gozo de otros?.
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El imaginario individual siempre está inserto en el círculo mágico de la espectativa social, enfrentada al logro personal (el éxito, la libertad, etc.). Advirtiendo que la espectativa social está constituida como posibilidad por el Imaginario social.